domingo, junio 03, 2007

DE CÓMO FUÉ Y SERÁ:



Sobre la petit mort universitaria, ese instante de tensión que se repite cíclicamente.


Sin saber cómo, me encontraba allí, expectante a lo que sucedería, al parecer todos secretamente compartían ese temor, el que parecía ser perceptible por cualquiera que entrara en la gran habitación. La verdad es que siempre me había parecido muy amplia, pero hoy se había transformado en una lata de sardinas, en un pequeño espacio. No sé si fue la distribución o los nervios, pero parecía que las paredes se desplomaban sobre mí.
Todo fue muy rápido, primero me faltó la respiración, luego vino el sudor, parecía estar en un país tropical, la humedad el ruido del extractor que sonaba insistentemente de fondo se tornaba segundo a segundo más inquietante, de pronto todo se había tornado blanco, un blanco intenso, casi enceguecedor, las paredes, los rostros, incluso el trozo de papel que yacía sobre mi mesa, inerte, esperando que le diera sentido a su pálida existencia. Miré a mi alrededor, ansioso de encontrar en otro rostro, el espanto que me inundaba, espere unos segundos esa complicidad tranquilizadora, pero todo fue en vano, en un acto de desesperación esperando una revelación, tomé el lápiz y en un acto casi de posesión… comencé a derramar sobre el papel, letras, conceptos, frases, enunciados. No me detuve, ni por un solo minuto a racionalizar su sentido, al cabo de lo que para mí fueron sólo unos breves segundos, todo había terminado.
Como en una procesión en la que cada cual carga con sus verdades, secretos, mentiras, pecados y culpas, cada uno de nosotros se aproximaba a entregar su ofrenda, lo que en ese momento y con el sufrimiento a cuestas se había transformado en nuestro mas preciado tesoro. Al final, sólo quedaba el relajo, la descompresión de aquel fatídico momento, que por esta semana se repetiría una y mil veces.






· Una reflexión sobre los certámenes en un certamen

viernes, junio 16, 2006

DESTINO, LICOR Y FRIO:acciones inconclusas y resignacion

Cerró con fuerza los ojos, una y otra vez, como esperando que algún milagro ocurriera, vacilo por un par de minutos y casi sin retirar su mirada de la copa que lo acompañaba, inerte sobre la mesa, llena del licor que seria su consuelo, por esa noche, lo tomo con sus manos temblorosas y bebió su amargo contenido.

Yo intentaba verlo a través del vidrio, los movimientos ondulantes que generaba su imagen que se proyectaba desfigurada en la copa, me imposibilitaban distinguir su rostro, algunas formas y difusas texturas, sin embargo, me permitirían aventurarme a realizar algunas conjeturas, casi tan difusas como las imágenes que las nutrían, por un momento, cuando repitió la, ya a esa altura mecánica, acción de consuelo creí tener la oportunidad de reconocerlo.

Un trago desmesurado del líquido contenido en la copa nuevamente me impidió llevar a cabo mi objetivo, luego de un par de segundos comencé a sentir esa extraña sensación de desvanecimiento, atrapado entre dos de los cinco compañeros que comenzamos esta nueva travesía los que impávidos veían el tiempo pasar, sin reparo alguno, lentamente cada instante iba disminuyendo su efímera vida y con ella, sus limitadas posibilidades de identificar que la había consumido.

Impulsado por las circunstancias, en un intento desesperado por darle sentido a mi existencia, tratando de dar fin, de una vez por todas a esta acción, ya por muchas veces inconclusa, me aproximo al vidrio empañado por su aliento, graciosamente humedecido por el calor del ambiente, justo cuando mi esfuerzo alcanzaba su plenitud, traducido en la simple cercanía que me permitiese lograr esa claridad tan esquiva, como un destino ineludible tan trágico, como imprevisto y devastador, veo en una acción casi eterna, levantarse de la mesa la figura sin rostro, mas difuso que nunca, negando con esa simple acción todo el universo de mis reducidas posibilidades, como desligándose de todo acontecer, concluyendo su paso fugas por esta obra, en franca retirada y declarando su abandono se apagan las luces, finalizando así fríamente el acto, baja el telón, tras el cual quedan los actores a ambos lados.

A la distancia, marcada simplemente por un par de metros, solo logro distinguir una figura que poco a poco se diluye hasta cerrarse en un punto, creo apagar mi mirada, mientras el líquido de la copa comienza a aumentar su volumen, llevándome suavemente en el y con el.


…nada impide que todo vuelva a comenzar, sin embargo, de la misma forma nada indica que esto pueda terminar… reflexiones trasnochadas, de un trasnoche anticipado, justo en una noche presurosamente trasnochada.

jueves, diciembre 01, 2005

ME PERTURBA


En la calle sin quererlo,
cuando la gente me mira.
Me perturbo
cuando el viento me roza
y me silva desafiante
Me perturbo
al cruzar la calle,
cuando los autos me invaden
y sus bocinas me insultan
Me perturbo
cuando el espejo me copia
y pretende mirarme
suplantando mi imagen por otra
Me perturbo y me perturbo
cuando me escucho
cuando te miro, y cuando me miras,
es cierto
no lo niego
hay algo
que rotundamente me perturba.

ME ABISMO


Cada paso es al vacío,
inquietante y perverso
se descuelga en el devenir lo absurdo de la vida,
aquello que la ensombrece y la articula.
Me fío de la angustia pasajera,
que con su engaño
me lleva a la evasión,
nada conduce a la luz.
Todo se torna adverso
y en ese juego obtuso
se desborda la vida,
burda, superflua y fútil.
En un respiro,
un soplo,
un aliento
se desdobla y crispante
en un vaivén se levanta gracioso,
escurridizo y esquivo
se logra mirar a si mismo
y se ríe.
Por un segundo,
en un torbellino
recorre veloz su entorno
y vuelve a sumergirse con fuerza
en aquello que lo abruma.

miércoles, noviembre 23, 2005

UN MAL SUEÑO

Lo de anoche fue un mal sueño,
y eso que nunca soñaba
a ratos creo incluso sollozaba
sin final ni comienzo
soñé que soñaba, y en el sueño,
me engañaba
soñe que a ratos despertaba
y en el ensueño,
todo cuanto me pasaba
una y otra vez me inquietaba.
Se que fue un mal sueño,
pues el sueño me soñaba.
Se que fue un mal sueño
pues tu imagen se esfumaba.
A momentos quiero despejarme,
y de día sueño no soñarme
con tanta fuerza
como de noche evito despertarme
sin duda
lo de anoche fue un mal sueño
tanto, tanto
que no quiero ni acordarme,
y de ese mal sueño
creo que tengo que olvidarme.

viernes, noviembre 18, 2005

QUE VIDA...NO

sobre el taciturno ajetreo estudiantil del simulacro universitario, a fines de un semestre que no es ni el primero ni el último.



Como nunca, el despertador se hizo notar como una verdadera alarma de incendios. Los párpados somnolientos y caídos, en un verdadero acto de rebeldía y como fuera de servicio, se resistían encarnizadamente a ceder ante el desesperado y vano intento de aquel esforzado estudiante universitario que debía reintegrarse a la vida, después de dos días de carrete, que no respetaron ni siquiera el cansancio acumulado por una semana completa de exámenes, todo parecía fútil.

Después de todo “se es universitario una sola vez en la vida, pero esto fue demasiado” fue la afirmación que emano de sus labios, al ver el campo de batalla en que se había convertido el que creía reconocer como el comedor del departamento que arrendaba.

Casi inconsciente aún se dirigió al baño, una, dos, tres cargas de agua sobre su cara no lograban hacerlo reaccionar, luego de algunos instantes afirmado sobre el lavamanos comenzó a reconocer el rostro que tímidamente asomaba en el espejo, sacudió la cabeza y allí estaba la jaqueca y con ella, esa ilusa promesa casi de antología que siempre es un calmante, un saludo a la ingenuidad, como si alguien lo escuchará, tratando de quedar bien con alguien que a uno no lo conoce, en un momento casi mágico brotan esas palabras con una convicción casi abrumante… nunca más tomo….una carcajada brotó casi de manera espontánea de sus labios, salió del baño, digamos que no renovado pero si dispuesto a enfrentar esa tarea titánica de ordenar aquel caos, casi resignado a perderse el partido del medio día, porque de los amigotes que no habían abandonado el barco durante la noche, él era el más consciente.

Lentamente dio una mirada como tratando de ver que tantos eran los daños, moviendo la cabeza descubrió que cualquier evaluación preliminar era peligrosa. Se encaminó a la pieza, una picazón en el trasero lo llevó a concentrar sus desfallecientes fuerzas y a dirigir su pulso tembloroso hacia aquel descuidado lugar, no alcanzó a dibujarse en su rostro, esa mueca de placer que provoca el desahogo de acabar con esa comezón que abruma con una desesperación que crece a cada instante, cuando en la cama vió moverse un bulto, sigilosamente retrocedió casi asumiendo su error y al llegar al umbral de la habitación lo inundó la certeza de estar en la pieza correcta, la recorrió detenidamente como buscando la evidencia que le confirmara su error, pero al estilo del día menos pensado nada hacia presagiar la gran sorpresa que la condición etílica de la noche anterior le deparaba.

La borrachera pareció darle una tregua, un oasis en el desierto, más bien un espejismo, apropósito de la sed que lo invadía. En un acto que lo hizo, incluso, desconocerse a sí mismo golpeó la puerta entreabierta que hace algunos instantes atrás había casi ignorado, esperando que algo o alguien le concediera el favor de autorizarlo a no sé que…divagó un par de minutos y tímidamente se acercó a ese bulto perturbador que comenzaba a hacerse cada vez más grande, en arrebato de hombría decidido a enfrentar cualquier cosa que se ocultara bajo el cobertor lo cogió decididamente y lo retiro con fuerza gritando ¡!!GERONIMO!! casi al unísono se escuchó un grito propio de la mejor película de horror de Hitcoch que luego de su retumbar en la habitación casi vacía dejo ver los cuerpos blancos y fatigados de Javiera y Fernando que habían tomado por asalto aquel espacio que oportunamente se había desplegado vacío para ellos, luego de carrera estrepitosa en la que nuestro ahora risueño protagonista había manejado el volante de loza, en las casi dos horas que había tomado Alfonso para retornar a la vida y comenzar a reconstruir sus recuerdos a partir del sonido del despertador que en una suerte de sincronía universal sonó para anticipar el flujo incontrolado de sus fluidos corporales más íntimos, en una especie de regurgitar que por cierto en ningún caso volvería a ser ingerido…que vida no.

viernes, noviembre 05, 2004

DE ENSUEÑOS, LOCURAS Y VAIVENES

o del extraño efecto de la embriaguez como terapia



Su mirada estaba fija, como si en su último aliento la impresión frente a lo que observaba le hubiera desfigurado el rostro, sólo por un instante lo miré, ¡¡fue extraño!! Parecía haber perdido la luz en sus ojos, sin expresión alguna en ellos, era tan real que no podía ser un sueño. No sé por qué extraña razón algo me impedía mirarlo, sé que trascurrieron largos minutos en esa situación de indefinición de mi mirada, como una larga sucesión de imágenes, todo parecía tan fugaz, ruidos como encapsulados sonaban de fondo. Todas las cosas eran tan lejanas, incluso mi propio cuerpo parecía tener una curiosa extensión, jamás me vi la cara, sólo percibía mi cuerpo. Esa era la descripción que Ariel realizaba de un sueño en función de una interpretación libre que trataba de realizar de la célula, una película onírica que burdamente le servía de referente… a mí mas bien me evocabada el aro…habíamos bebido varias cervezas, la verdad es que pocos lo escuchábamos del grupo, Ariadna, por ejemplo, hacia esfuerzos sobre humanos por seguir los movimientos de Peter que a lo lejos se veía casi al otro extremo del local, uno de esos alumnos eternos de la universidad, que había pasado por varias carreras y que algunos llamaban “el comodín”
Llevábamos varias horas allí, curiosamente nadie quería pasar, de hecho Daniel fue literalmente arrastrado al interior, todos declararon problemas de liquidez, pero luego de la primera cerveza el dinero fluyó a caudales y la conversación inicialmente escueta se transformó en una verdadera vorágine, miles de temas y anécdotas se cruzaban y eran lanzados a la mesa sin tiempo ni espacio, y esa estresante situación a ojos de cualquier observador externo, nos estimuló inconscientemente a quedarnos hasta avanzada la noche.
El ambiente, ya a esa hora, enrarecido por el humo de cigarrillo, la música y la conversación, que reproducía el ruido de un panal de abejas, era el de un pub, bueno precisamente en eso se habían trasformado todos los locales del barrio y de la plaza Perú, recuerdo que antes eran muchos menos, ahora eran una suerte de antesala del carrete, la idea que me abordaba de eso era que para enfrentar la ciudad que se desbordaba un par de cuadras más allá, era necesaria la embriaguez, y para ello estos lugares se transformaban en un extraño lugar de paso, algo así como el peaje una pequeña cuota para el tránsito de un lugar a otro algo .
Siempre tuve la impresión que esa burbuja de la universidad se rompía abruptamente al cruzar chacabuco y de sopetón la imagen de ciudad universitaria se desdoblaba en la cuidad de verdad, estos pub eran como un verdadero cordón comercial, de fantasía, de ensueño que mantenía al menos momentáneamente la evasión, que nos permitía alejarnos de esa realidad de la que no queríamos ser presa y nos permitía un ingreso más suave, menos abrupto, a la dureza del cemento… esa larga diagonal, era el pasillo de la realidad un corredor que de cuadra en cuadra se iba transformando en una especie de línea del tiempo que al estilo de mampato que nos trasportaba a otro lugar. De pronto de nuevo estaba ahí, la reflexión había sido en voz alta, un segundo de silencio visitó nuestra mesa, silencio que fue abruptamente roto por el siempre pertinente expresionismo realista de Samuel, fue su volá la que te pegaste. Su intervención nos devolvió a la mesa cuatro del local y era tal el grado de confusión del ambiente que a duras penas se podía identificar la música que sonaba de fondo, por un momento miré alrededor y en un instante de lucidez me otorgué inconscientemente la posibilidad de abstraerme de esa multitud de estímulos, se bloquearon mis oídos, todo pareció enmudecer, solo veía los rostros y los gestos en una especie de imagen cuadro a cuadro, pareció sólo un pestañeo, pero al abrir los ojos me sentí renovado.
La noche hacía ya rato nos había caído encima y con todo esos grados en el cuerpo se hacía aún más pesada, aún así nos animamos para salir a explorarla…al menos eso queríamos.
Antes de irnos del local Alfonso recordó ese texto del hueo Gómez que hablaba del café en el que estamos y de Concepción, en su momento fue bueno…ahora lo leo de nuevo y seguro lo encuentro una pura hueá…pura literatura ligth...hay que rescribirlo. Ya paren la lata, vamonos de aquí me cansó este ambiente, exclamó Ariadna cansada de ser ignorada por Peter. Nos preparamos para irnos, pero no sin antes realizar ese primitivo ritual de juntar hasta el último peso para pagar la abultada cuenta después de seis horas de sed, una vez fuera e, una vez fuerae sedar la cuentaese primitivo ritual e rescribirlo. amente ennese ambiente nos habuna cuota de sentimentalismos el viento hizo lo suyo y no sólo sembró las dudas en torno a lo viable y factible de nuestras intenciones sino que además nos entregó una cuota de sentimentalismo, variable jamás ausente de este tipo de eventos y por cierto de gran parte de nuestros encuentros. Hacía ya un par de años que el grupo se había alejado de las aulas, más bien de esas aulas y el sentirnos nuevamente en ese ambiente nos había sobre excitado.
Oye, puta que es linda la city de noche, dijo Alfonso, ya recorramos la bohemia fue la idea que del alma exhaló Ariel y como nunca lo secundamos. Era viernes y el carrete en el barrio universitario decaía, había que cambiar de frente, después de un par de minutos de intercambio el destino fue el barrio estación.
El camino, fue una larga fantasía, no exenta de juegos y bromas, las mas locas interpretaciones de eso que Samuel en una genialidad solo atribuible al alcóhol definió como mil ciudades en una, por un largo rato nos movimos de poetas a estetas, de semióticos a paisajistas, la ciudad se hizo discurso… a pasos de nuestro destino tuvimos la primera perdida, Javier ceremoniosamente y en un torbellino de excusas, decidió que era tiempo de su retirada, no sólo por su deplorable estado, sino porque un sentimiento de culpa le hizo recordar su actual condición, ya no estaba sólo, lo que por cierto, todos comprendimos. Lo miramos alejarse y casi con nostalgia avanzamos unos pasos cabizbajos, sin cruzar palabras, sin decirnos nada, de pronto Ariel se dio vuelta y le gritó como un enajenado…¡¡¡maricón!!. Todos nos echamos a reír, agarremoslo dijo Sebastián y casi sin pensarlo corrimos como verdaderas fieras a retenerlo, Javier desconcertado visiblemente asombrado y casi asustado de esta inédita reacción logró subir a una micro que comenzaba su movimiento, la gente nos miraba con una mueca de interrogación desde el interior, le gritamos: ¡¡¡bajate, bájate!!...Javier con una risa nerviosa levantó la mano, tratando desesperadamente de mantenerse firme abrazando el fierro con el otro, ingenuamente creímos nos haría señas, pero sólo atino a levantar el dedo anular de su mano empuñada…en una reacción que fue en una milésima de segundo Ariel grito ¡¡¡cuidado ese weón va curao!!! a lo que Samuel agregó ¡¡¡y es un psicópata!!!. Cuando la micro tomó velocidad nuevamente, al medio de la calle dispersos en un radio de unos cuatro metros, lo vimos alejarse, nos miramos y supimos que era el final, al menos de esa noche. Fue bueno vernos, hay que repetirlo, pero la próxima tenemos que ser puros hombres fue la sentencia final de Daniel, no sin recibir un fuerte empujón de Ariadna, todos echamos a reír, no sé si pueda fue la expresión que recorrió mudamente todos los rostros, dando cuenta de que no era suficiente sólo el voluntarismo, dejemos que el destino sea de nuevo el que nos reúna, secundo la moción compañero, tan aleatorios los weones, yo soy el matemático dijo Sebastián… ya pues, me voy sentenció Ariel, es tarde, nos estamos comunicando, un mailcito y nos ponemos de acuerdo, pero respondan la weá ….¡¡OK!!

viernes, octubre 01, 2004


Cristian Posted by Hello