domingo, junio 03, 2007

DE CÓMO FUÉ Y SERÁ:



Sobre la petit mort universitaria, ese instante de tensión que se repite cíclicamente.


Sin saber cómo, me encontraba allí, expectante a lo que sucedería, al parecer todos secretamente compartían ese temor, el que parecía ser perceptible por cualquiera que entrara en la gran habitación. La verdad es que siempre me había parecido muy amplia, pero hoy se había transformado en una lata de sardinas, en un pequeño espacio. No sé si fue la distribución o los nervios, pero parecía que las paredes se desplomaban sobre mí.
Todo fue muy rápido, primero me faltó la respiración, luego vino el sudor, parecía estar en un país tropical, la humedad el ruido del extractor que sonaba insistentemente de fondo se tornaba segundo a segundo más inquietante, de pronto todo se había tornado blanco, un blanco intenso, casi enceguecedor, las paredes, los rostros, incluso el trozo de papel que yacía sobre mi mesa, inerte, esperando que le diera sentido a su pálida existencia. Miré a mi alrededor, ansioso de encontrar en otro rostro, el espanto que me inundaba, espere unos segundos esa complicidad tranquilizadora, pero todo fue en vano, en un acto de desesperación esperando una revelación, tomé el lápiz y en un acto casi de posesión… comencé a derramar sobre el papel, letras, conceptos, frases, enunciados. No me detuve, ni por un solo minuto a racionalizar su sentido, al cabo de lo que para mí fueron sólo unos breves segundos, todo había terminado.
Como en una procesión en la que cada cual carga con sus verdades, secretos, mentiras, pecados y culpas, cada uno de nosotros se aproximaba a entregar su ofrenda, lo que en ese momento y con el sufrimiento a cuestas se había transformado en nuestro mas preciado tesoro. Al final, sólo quedaba el relajo, la descompresión de aquel fatídico momento, que por esta semana se repetiría una y mil veces.






· Una reflexión sobre los certámenes en un certamen